
Mil terribles figuras han pasado,
llenando con desgracia mi desteñida alma;
atrapado entre la certera angustia de vida
y el desconocido horror de la eternidad,
viviendo demasiado enfermo y débil
para mis largos viajes fúnebres...
Derrotada la esperanza llora,
impaciente, espera la catástrofe,
estado de animo nihilista,
existencial vacío,
inevitable dolor,
cansancio,
resignación...
Habitual continuación de este,
absurdo sufrimiento de nimiedad,
insensatez de ocupación,
el absurdo sentimiento requiere mi muerte,
su desgraciada desnudez,
su desganada luz,
siempre estaré ajeno a mi mismo.
Volviendo a las ruinas de mi fracaso,
para lamentar la perdida de ingenuidad
soy tan solitario, que nunca más
estaré conmigo mismo, de nuevo;
el solemne color de mi vida hecha mierda,
esculpe su incógnita
sobre el suicidio;
donde hallaré mi respuesta.