
que enfrían nuestros vetustos huesos...
Vemos a través de mis ojos
aquellas estatuas de vida congelada...
aquellas estatuas de vida congelada...
Oímos a través de mis oídos
los clamores desaparecer en la escarcha…
los clamores desaparecer en la escarcha…
Y ahora mientras las flamas
están congeladas
nos zambullimos al lago de hielo,
mientras el crepúsculo se desvanece:
Nos ahogamos…
Nos ahogamos…
Y oímos el llamado.
Y oímos el llamado.