
Millones de estrellas
han visto pasar mi vida,
ellas me han seguido a donde voy.
Como una luz fría
ellas han iluminado mis ritos.
Ahora muerto
me marcho a los bosques.
los lobos aullan
al rededor de mi tumba.
Mi cadáver pálido se pudre.
En el marchitado olvido
lejos de la vida que viví.
Solo y olvidado en el bosque oscuro
sólo las estrellas no me han abandonado.
De todos modos ellos miran mi ataúd
y esperan mi viaje hacia el Padre.
De todos esos ojos,
sólo uno de aquellos
conoce mi destino
y es el ojo de Satán.
Hacia él ahora viajo.
A través del cosmos silencioso...