Buscar vida, como alejando el cuerpo de ella y ser alma en primavera creciente. Lluvia escrita en lágrimas, sin rostro, sin nada... Sólo lluvia, sólo soledad
Mucho más allá de los horizontes, sin alcance de los ojos humanos donde ningún mortal jamás estubo yace fundido en cal el más hermoso sueño jamás soñado.
Entre el vacío y la nada, en presencia de las tormentas en una vasta tierra sin nombre, vuelve a mí un tibio latir que se confunde con el frío viento y se extiende a través del tiempo.
Estoy hechizado por tus hermosos ojos estoy rodeado por cada paso que das el fuego de tus labios quema mi piel y mi vida empieza a desaparecer.
Tal vez vuelva a soñar en esta noche interminable bajo esta dulce luna de plata.
Mírame renacer de la tierra de muertos, Coronado con flores marchitas Y mis huesos vueltos raíces Que no hacen más Que postrarme bajo el sol.
Mira como mis manos se unen En una plegaria A un cielo indiferente Y desesperanzado, En ese gesto de piedad tan frío Y hecho de mármol.
Contempla como mis ojos No miran más allá de tu abandono, Más que cuatro esquinas sin retorno.
Siente, como mis dientes Se convierten en semillas Que conciben gusanos de seda, Que me devoran Y me convierten en polvo de estrellas y aire, Ese aire que gira en tu espalda Y te provoca un escalofrío de olvido.
Mira como me convierto En la sombra que te acosa en el lecho Y tras del espejo, Mira como me vomitas Cuando te muerdes los labios Por no nombrarme, Mientras yo duermo una eternidad, Sin estrellas ni muerte.
Siente mi aliento recorrer tu cuello y tu vientre, mientras te dejas morir.