Escucha mi voz, que canta desde su fosa;
escucha trepar hasta tu cuello
mi voz agria y falsa.
Malsana balada que me brota
tan cruel, como tus negros ojos.
Escucha esta canción, hecha para ti
hurga en tus manos, amada mía,
mi perfume de insomnio.
En tus labios rojos,
la dulzura martirizante de mis besos
la angustia hecha escarcha.
Siénteme, amada mía,
hoy que agonizo de auroras,
que embriagado en melancolía
deambulo incesante,
tan lejano, crápula y fantasmal.
Irreconocible ante tus manos cariñosas.
Amada mía,
Escucha mi canto,
mi voz agria y falsa.
Malsana balada que me brota
tan cruel, como tus negros ojos.











